Un 49% de los robos en verano se producen cuando las víctimas se encuentran fuera de casa por un breve periodo de tiempo

En la mayoría de las ocasiones, los robos se producen cuando no hay nadie en casa. Los ladrones suele aprovechar la época de vacaciones en verano ya que las urbanizaciones suelen estar más vacías, e igualmente las viviendas. Acorde con un un 49% de los casos, las víctimas se encuentran fuera de casa por un breve periodo de tiempo, mientras que en un 40% se había ausentado por un periodo más largo. Por ello, y más en verano, es muy recomendable aumentar la protección de la vivienda y seguir algunos consejos de seguridad. Algunos son dejar las llaves a un vecino, dejar las persianas subidas o dejar alguna luz encendida. Estos consejos ayudan a dar una sensación de presencia en el interior de la casa, y por lo tanto, se evita así el robo.

Hay diferentes tipos de inmuebles y no todos ellos tienen las mismas probabilidades de sufrir un robo o una intrusión, y esto se debe a diversos motivos, como su localización o sus dimensiones. Además, los negocios abiertos al público están expuestos todos los días a múltiples peligros, por lo que también tienen más posibilidades de sufrir un robo.

Acorde con un estudio realizado por Securitas Direct sobre cuáles son los inmuebles que sufren más robos en función de las incidencias recibidas en su Central Receptora de Alarmas, el porcentaje mayor, con un 43%, lo sufren las villas o chalets, mientras que un 34% corresponde a los negocios abiertos al público y que están a pie de calle, un 15% los pisos, un 5% las naves industriales y, por último, un 3% las oficinas. Es muy importante tener un sistema de seguridad instalado y, sobre todo, contar con el respaldo de una buena empresa, como Securitas Direct, para disponer de una verdadera protección.

En primer lugar, se encuentran las villas o chalets. Los robos en estas viviendas se producen, en un 40%, por la noche y normalmente los ladrones actúan con rapidez, con un tiempo inferior a cinco minutos. Además, estos inmuebles son especialmente vulnerables, ya que cuentan con diferentes puntos de entrada por los que puede acceder fácilmente el intruso, entre ellos ventanas, puertas, garajes o tejados. En un 54%, los ladrones entran por las ventanas, por lo que en este tipo de acceso es recomendable contar con un buen sistema de seguridad que evite cualquier tipo de incidente. Para ello, existen diferentes dispositivos que protegen estas zonas, como los detectores magnéticos o los detectores de apertura, que tienen integrados sensores por los que se detecta cualquier actividad no deseada. A través de ellos, se manda una señal a la Central Receptora de Alarmas, que atenderá el aviso, comprobará si esta señal es verídica y actuará dependiendo de la situación. También es recomendable que se instalen detectores perimetrales para proteger las zonas exteriores de este tipo de viviendas, como jardines, parcelas o terrazas.

Por otro lado, en los pisos es más frecuente que los ladrones entren por la puerta o bien, que escalen por la fachada y entren por las ventanas. En este tipo de vivienda es igual de fundamental tener instalado un sistema de seguridad que permita que el ladrón no cometa su deseo de robar.

En cuanto a los negocios y oficinas, aunque el porcentaje de actuación es inferior, también es imprescindible tener instalado una alarma, ya que en estos casos los ladrones entran mediante la técnica conocida como bumping. Esta técnica consiste en introducir en la cerradura una llave maestra, que al darle un golpe en la parte posterior, hace saltar los cilindros del bombín. Las consecuencias y daños de estas intrusiones pueden tener efectos muy negativos para las empresas, ya que ocasionan múltiples pérdidas de material.

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